Nicaragua

Respuesta de William Grigsby Vado

1. ¿Recuerdas el 19 de julio de 1979? ¿Dónde estuviste ese día y qué hiciste? ¿Hay un recuerdo particularmente relevante para ti de este suceso?

Debido a mi aspecto físico poco común en Nicaragua (rubio, alto, ojos azules), la Guardia Nacional me había fichado como "subversivo" y adicionalmente, identificaba también como subversivos a quienes me acompañaban en cualquier sitio y a cualquier hora. Eso obligó al Frente Sandinista a sacarme del país, y me puso a trabajar en la Comisión Exterior de Costa Rica, primero, y luego de Panamá. En misión de trabajo, recabando solidaridad, el 19 de julio estaba viajando entre Lima, Perú, y La Paz, Bolivia. Me enteré del triunfo cuando caminaba por las calles de la capital boliviana, rumbo a una reunión con Loyola Guzmán, la única de las guerrilleras que sobrevivió al movimiento del Che Guevara. Ya sabía que Somoza había huido del país, pero creí que la guerra continuaría con el asalto a Managua. Cuando pasaba frente a las escalinatas de la Universidad de La Paz, vi de reojo un titular en un diario: "Sandinistas entran a Managua. Guardias abandonan uniformes". Era el diario "Presencia" (ya desaparecido), que publica la Iglesia Católica en Bolivia. Le pedí a la persona que me acompañaba que comprara un ejemplar. Y lo único que pude hacer fue leer una y otra vez la información. Por la noche, cuando llegué a la casa del pastor metodista Mathías, en donde me alojaba, me encerré en el baño y durante más de una hora lloré intensamente.


2. ¿Qué significa este acontecimiento para ti personalmente?

Después del 19 de julio de 1979, hay un antes y un después para todos y todas en Nicaragua. También mi vida cambió radicalmente. Pude regresar al país, pude trabajar para cambiar las condiciones de vida de la gente (el motivo principal de la lucha) y pude rendir homenaje a mi cementerio personal de héroes y mártires: mis amigos y compañeros de lucha, caídos en combate o asesinados por la Guardia Nacional.


3. ¿Qué recuerdos de esta época esperas que la sociedad nunca olvide?

Si se trata del somocismo, que nunca olvidemos que con la Dictadura no teníamos libertad ni siquiera de hablar. Y como fruto de esa lucha, hoy tenemos libertad de expresión, de movilización, de organización.

Los derechos políticos de los nicaragüenses fueron conquistados el 19 de julio de 1979. Y si se trata de los años gloriosos de la Revolución, lo más importante para mí es que entonces, todos trabajamos unidos, por vocación de servicio, profundamente inspirados por la solidaridad entre nosotros y con los más pobres, sin esperar y muchas veces sin recibir nada a cambio. Son valores que hoy por hoy, ya no son los principales: la mayoría los hemos olvidado.


4. ¿Qué se hace en Nicaragua para guardar el recuerdo del triunfo de la revolución? ¿Ha cambiado la forma de recordar este suceso con el transcurso de los años? ¿La revolución está contemplada en la currículo escolar? ¿Cómo valoras la manera en que se guarda el recuerdo del triunfo de la revolución?

Lamentablemente, las nuevas generaciones casi nada saben de aquella gesta. Y es culpa de la generación que hizo la Revolución. Tras la derrota electoral, cada quien se ocupó de sí mismo, de resolver sus propios problemas y olvidó a todos y a todo. Recuerdo que en 1992, cuando había una intensa discusión interna sobre el rumbo del FSLN, no hubo convocatoria oficial para celebrar el 19 de julio. Sólo Radio La Primerísima lo hizo, y aún así, llegamos más de 20 mil personas a recordar a los héroes. No llenamos la plaza y de los ocho dirigentes del partido (ya había fallecido Carlos Núñez) sólo llegaron dos: Daniel Ortega y Tomás Borge.

Hoy, el recuerdo del triunfo lo conservamos quienes vivíamos en aquella época: los que ayudamos al derrocamiento de la Dictadura y los derrotados. Pero las nuevas generaciones no tienen información suficiente para saber, desde una perspectiva histórica y política, lo que significó aquél 19 de julio. Es festivo, pero los jóvenes no saben exactamente qué celebran. Es día feriado, pero muy pocos recuerdan a nuestros muertos. No existe un trabajo sistemático ni desde el estado (a través de las escuelas) ni desde el partido ni desde las organizaciones sociales.

En mi opinión, el FSLN debería asumir como propia la tarea de trasladar a las nuevas generaciones los orígenes de la lucha, cómo se desarrollo, los nombres de quiénes dieron su vida por la libertad y la Revolución, la manera cómo resistimos el embate de la guerra imperialista. Y ahora, el Frente tiene la oportunidad histórica eternizar los hechos y los protagonistas de la Revolución Popular Sandinista.


 

(red_kol)
Respuesta de William Grigsby Vado
aparezido en: Info-Blatt 70 de la Oficina Ecumenica por la Paz y la Justicia
Munich, Alemania
Julio 2007

Zurück