Respuesta de Héctor Fernández
1. ¿Recuerdas el 24 de marzo de 1980? ¿Dónde estuviste ese día y qué hiciste?
En aquel tiempo estaba joven y prácticamente ser joven era un crimen los gobernantes de entonces, sus aparatos policiales y militares así lo hacían sentir.
Yo vivía en San Miguel, al oriente del país. Por la mañana de aquel día junto con compañeros de estudios estuvimos en la Universidad Nacional (Universidad de El Salvador - UES) un poco nerviosos porque en las calles cercanas había mucho soldado, el ambiente era muy pesado. Una noche antes se había dado un enfrentamiento entre soldados gubernamentales y un grupo de guerrilleros en una calle céntrica de la ciudad. Un templo en el centro de la ciudad estaba tomado por población civil protestando por la represión que sufrían en su poblado.
Aquellos soldados que estaban apostados en los entornos de la universidad daban miedo con sus posturas y manera de andar muy parecido a los del ejército alemán de la Segunda Guerra mundial, se sentía la muerte caminando junto a uno.
Por la tarde estábamos con mucho temor dentro de mi casa. El temor fue algo de todos los días en aquella época. Temor a los agentes de la Guardia Nacional y a efectivos de la Fuerza Armada que patrullaban día y noche por la calle donde estaba ubicada nuestra casa. Temor a los Escuadrones de la Muerte.
Estos escuadrones unas noches antes se habían llevado una joven hija de una señora que vendía tortillas, la habían violado y asesinado en la calle y habían dejado el cadáver colgando en una cerca de alambre.
A pesar de todo estábamos intentando vivir, aquel terrible día estábamos todos en casa cenando, nos acompañaban dos amigos de la universidad, cuando llego la noticia por el radio (no teníamos energía eléctrica estábamos alumbrándonos con velas) Aquella noticia nos golpeo muy fuerte a todos los que estábamos en la casa, personalmente sentí escalofríos por todo el cuerpo, el temor se hacia mas presente, pues si habían matado al arzobispo ¿que nos garantizaba la vida a nosotros?
Todos en casa apreciábamos,
respetábamos a Monseñor y con aquella noticia sentíamos impotencia, tristeza
todo ello acompañado de enojo pues uno ya imaginaba quien podía asesinar a
Monseñor Romero, sentíamos una profunda tristeza
2. ¿Tienes recuerdos propios de la década del conflicto armado o de algún familiar o conocido/a? ¿Cuáles son?
Los recuerdos son muchos, algunos agradables otros no tanto.
Yo estudiaba Licenciatura en Derecho.
Realmente quería estudiar teología y ser pastor, pero no podía estudiar en El Salvador porque no había seminario luterano, y no lograba obtener una beca para estudiar en el extranjero. Me gustaba la Licenciatura en Derecho y comencé a estudiar.
Participe con otros estudiantes organizados, reclamábamos nuestros derechos como estudiantes pues el gobierno intentaba aumentar cuotas de escolaridad en la universidad que era del Estado y nuestras economías familiares ya de por si lastimadas por el alto costo de la vida se podrían ver mas dañadas con el aumento en la escolaridad.
Como jóvenes, en medio de la situación difícil, vivíamos momentos gratos, alegres, aunque también recuerdo a nuestras madres y familiares muy preocupados cada vez que salíamos a la calle, nadie podía estar seguro/a si regresaría vivo cuando uno salía de casa. Recuerdo que calzar tenis y usar pantalones Blue Jeans era prácticamente prohibido, se decía que así se vestían los guerrilleros.
Muchos de nuestros compañeros y compañeras del mismo nivel de estudios estaban siendo desaparecidos, algunos huían del país, cada vez éramos menos los que nos animábamos ha estudiar.
Por otra parte mantenía mi actividad en la comunidad cristiana donde en ese entonces un hermano mió era pastor de la comunidad, hacíamos un trabajo muy bonito, sobretodo en comunidades pobres, la iglesia crecía y el trabajo también.
Este hermano que fue pastor luterano, asesinado en 1984 por personas de la Fuerza Armada. Su recuerdo permanece en mi y nuestra familia. Intentamos recordar los momentos agradables con el y tratamos de olvidar, aunque es prácticamente imposible, la saña, la violencia con la cual lo torturaron y maltrataron antes de asesinarlo. Su labor fue estrictamente pastoral, ayudando a quien necesitaba, pero el gobierno y los militares esas acciones las interpretaban como comunistas.
Después del asesinato de Mons: romero la situación cada vez fue empeorando mas, se veian mas cadáveres en las calles, por las noches los disparos de diversos calibres se dejaban escuchar, llantos lamentos comenzaron a ser mas constantes.
Yo pertenecía a un grupo de amigos, dos de ellos fueron amigos mas cercanos, nos reuníamos para estudiar, platicar, tomar gaseosas con pan dulce, jugar barajas, intentábamos tocar música con algunos instrumentos, generalmente dormíamos en la casa de alguno del grupo para no andar ya muy noche y evitar tener algún problema, cuando menos nos esperábamos uno de nosotros, uno de mis amigos mas cercano, estudiante de derecho también, fue asesinado por la Fuerza Armada. La muerte se acercaba cada vez mas, el otro amigo cercano por temor, él y su familia optaron primero por cambiar de domicilio, ya no llegaba a la universidad y finalmente decidieron esconderlo y con el tiempo sacarlo del país.
En mi caso, mi hermano y otro pastor también luterano me ocultaron un tiempo y luego me sacaron del país, rumbo a México.
En México estudie Licenciatura en Teología y trabaje con la oficina de la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador - No (CDH-ES NG) Gubernamental, la violencia en El Salvador y la persecución a los defensores/as de los derechos humanos forzó a que sus oficinas fuesen colocados en el exterior y México fue seleccionado, allí contribuí en todo lo que estaba a mi alcance. Muchos compañeros/as de aquel organismo fueron asesinados o torturados, se enfrentaba cierto nivel de riesgo pues había que viajar a El Salvador para verificar y obtener la información necesaria de algunos casos de cruenta y flagrante violación a los derechos humanos por parte de la Fuerza Armada o entes policiales.
También en ese tiempo formamos una Iglesia en el Exilio. Con ayuda de la Iglesia Luterana Alemana en México organizamos una comunidad de fe de personas exiliadas o refugiadas de El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Colombia, que también fueron personas que provenían de sociedades que estaban sufriendo por la violencia de sus gobiernos. La experiencia personal y familiar así como la realidad de nuestros países iluminaba la reflexión bíblica. Fue una experiencia muy bonita y alentadora. Experimentábamos el acompañamiento de Dios en los cultos y actividades que realizábamos.
También en ese tiempo conocí a mi esposa y allí nacieron nuestros hijos, eso trajo otra alegría a mi vida. Mi esposa acompaño todas las actividades para ayudar a los salvadoreños en México y en El Salvador.
Con exiliados/as refugiados/as y
amigos/as del trabajo y estudio, así como amigos/as mexicanos pasamos muy
buenos momentos, todos nos acompañábamos en momentos difíciles, como cuando a
alguien se le notificaba la muerte de algún familiar o amigo y también
intentábamos compartir las alegrías, cumpleaños y otros, intentábamos ser un
solo cuerpo y lo logramos en muchas ocasiones.
3. ¿Qué importancia tienen esos recuerdos hoy?
En mi caso esos recuerdos son parte de mi vida, algunos me alegran, como el hecho de recordarme de mis amigos y amigas y recordar buenos momentos que pasamos juntos, otros recuerdos me traen mucha nostalgia, al momento de escribir esto vienen a mi mente tantos momentos que quisiera volver a vivir, también estoy reviviendo la angustia y temor, pues hay mucha represión para la jóvenes en El salvador de hoy de nuevo, es algo preocupante.
También recuerdo la hospitalidad, la solidaridad, la unidad que experimentábamos en la comunidad de fe, con los amigos/as de México y en las oficinas de la CDH-ES NG y cuando viajábamos a El Salvador.
Creo que todos estos recuerdos me son útiles hoy, para mi, mi familia, mis hijos y otros jóvenes con lo que me relaciono.
El pasado nos ilumina el presente.
Los jóvenes quieren conocer como fue la situación en aquellos años, no lo conocen por medio de programas de estudio en colegios o universidades, lo que hay es una trasmisión verbal de lo sucedido, hoy existen algunos libres que en parte rescatan los hechos de aquellos tiempos.
Creo que es importante recordar, pero también importante compartir esos recuerdos para que la violencia gubernamental no se de nuevamente en nuestra historia.
Son importantes los recuerdos pues son parte de una época muy difícil para nuestro pueblo, las situaciones difíciles como la violencia extrema espero no se repitan, aunque la situación hoy tiene muchos rasgos parecidos a los de aquel tiempo. El gobierno responde con violencia a las demandas de los jóvenes hoy, tiene prejuicios por sus maneras de vestir, cortes de cabello y les impone leyes represivas.
También es bueno decir que el
recuerdo de la voz viva de Mons. Romero me da hasta hoy mucha esperanza y fe de
que mi pueblo algún día resucitara y vivirá una vida mas justa, mas agradable a
los ojos de Dios.
4. ¿De qué manera se recuerdan hoy el conflicto armado y las actividades de los escuadrones de la muerte?
Las personas que sufrimos o fuimos testigos, victimas directas o indirectas del accionar de los Escuadrones de la Muerte, los recordamos como el aliento de la muerte, como huestes infernales.
Roberto d'Aubuisson que era creador y alentador de esos escuadrones, miembro fundador del partido en el gobierno actualmente y autor intelectual del asesinato de Mons. Romero, ya murió pero las personas de la derecha en este país nos lo recuerdan continuamente, pues para ellos aquel criminal es un héroe.
Ese sector de derecha intenta que aquello se olvide, "borrón y cuenta nueva dicen" pero es porque muchos de los asesinos aun están sueltos son sus amigos y gozan de libertad como sino hubiesen hecho nada malo, algunos hasta tienen responsabilidades gubernamentales o empresas.
También uno percibe algunas situaciones que nos recuerdan los Escuadrones de la Muertes, como por ejemplo las acciones del crimen organizado hoy son una forma en la actualidad de la actividad de los Escuadrones de la Muerte y estos están provocando cantidades de muertes diarias, se habla entre 12 y 17 muertos solo en el Gran Salvador diariamente.
Hay que recordar que sus estructuras clandestinas no se desmontaron cuando concluyo el conflicto armado, ellos continúan actuando en la clandestinidad y con la ayuda del gobierno de derecha, la Fuerza Armada y la Policía nacional Civil y sus estructuras de inteligencia que hoy llaman "Inteligencia contra el terrorismo".
El conflicto armado se recuerda en amplios círculos populares como algo que fue necesario, como defensa de la población ante la represión del gobierno, que cobro muchas vidas y que no quisiéramos volver a experimentar. Perdimos muchos amigos/as, familiares.
Una buena parte de nuestra juventud se fue en la lucha justa, no nos duele, era necesario.
En mi caso la lucha se desarrollo mediante la iglesia y organismos de derechos humanos, pues me motivaba el sufrimiento de mi pueblo y la fe en Jesús, el hecho de provenir de una familia cristiana me había creado valores humanos y cristianos los cuales no se respetaban en aquel tiempo.
Por otra parte las causas estructurales que generaron el conflicto están hoy muy presentes, día a día uno ve como la injusticia con su violencia esta muy presente, la pobreza y la injusta distribución de la riqueza es hoy mas profunda que en aquel tiempo, a ello se agrega que la violencia terrorista del gobierno se hace presente en las leyes anti populares que reprimen a los jóvenes de esta generación y la acciones policiales recuerdan mucho los momentos difíciles que se generaron en la época del conflicto.
La migración masiva ahora, diaria
y permanente de salvadoreños/as en su mayoría jóvenes es señal de que el país
esta en una situación critica, demasiado injusta.
5. ¿Dentro de la currícula escolar se contempla la historia del conflicto armado en El Salvador?
No. Hace algunos años, creo que fue en 2005, el Ministerio de educación contrato a educadores/as e investigadores/as de nacionalidad mexicana, estos elaboraron tres tomos sobre historia de El Salvador y se distribuyeron en algunos centros educativos y universidades, el contenido fue muy bueno, imparcial, científico, se exponían entre otros, hechos históricos como la insurrección indígena de 1833 con el liderazgo del líder indígena Anastasio Aquino; la insurrección popular de 1932 y se hablaba de Farabundo Marti; también la gesta heroica de la huelga de Brazos caídos que derroco al dictador militar Hernández Martines en 1944, lastimosamente el Ministerio de educación prohibió y recogió de inmediato aquellos textos educativos y en breve tiempo se sustituyeron por otros que no abordan estos temas y si los abordan lo hacen de manera superficial y manipuladora de la historia que lamentablemente continua siendo subterránea y no parte de la educación de las nuevas generaciones para que conflictos como este no vuelvan a suceder.
Considero que el hecho de que el gobierno actual es de derecha, aspectos como este no son para ellos importantes.
P. Héctor Fernández
Coordinador Instituto Ecuménico Diaconal - "Esteban"
Colaborador de la Iglesia Cristiana Luterana de Honduras
(red_kol)
Respuesta de Héctor Fernández
aparezido en: Info-Blatt 70 de la Oficina Ecumenica por la Paz y la Justicia
Munich, Alemania
Julio 2007
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